26 febrero 2008

Entrando al jardín de Zbigniew Preisner


Zbigniew Preisner


Pocas veces se puede experimentar una sensación tan placentera como el descubrir algo por uno mismo. La emoción puede ser tan genuina que podemos sentirnos como niños experimentando sorpresa ó fascinación; puede incluso generarse sobrecogimiento y curiosamente fue esta la sensación que me generó descubrir la música del compositor polaco Zbigniew Preisner (1955) una lluviosa tarde de la ciudad de México hace casi 15 años, cuando en un viejo cine proyectaban Tres Colores Azul del fallecido cineasta Krzysztof Kieslowski. Y es que sabía realmente muy poco de la cinta; casi entré por accidente…un accidente que jamás pensé me marcaría para la posteridad y es que ver casi al inicio del film a Juliette Binoche salir de una alberca y escuchar los acordes de un sonido que estremece me obligó a replantear todo lo que conocía como música para cine.





Esa música


En “Tres Colores Azul” esa música adquiere connotación protagónica. Es un personaje más, a ratos el principal. Dota al film de una personalidad avasalladora. La Binoche nos comparte su tristeza pero la música de Preisner la magnifica a niveles que provocan desgaste emocional. Se siente en las vísceras. Mi sobrecogimiento es tal que jamás espero coronar este mar de sensaciones de manera magistral: Julie (encarnada por Binoche) intenta terminar la magna composición musical que –supuestamente- su esposo no concluyó cuando se le atravesó la muerte. Un dedo femenino recorre una partitura mientras los sonidos de “Song for the unification of Europe” acuden repentinamente al sutil llamado. Coros, flautas, piano y órgano emergen violentamente, mientras una voz femenina nos quebranta, al menos en la secuencia final cuando el tema completo se escucha en todo su esplendor.




Algo tiene la música de Preisner (como la de Michael Nyman, la del casi mítico Vangelis, Yann Tiersen ó de Philip Glass) que eleva de nivel cualquier film que sonorice. Es común pues encontrar en la filmografía de Preisner títulos que rayan la excelencia: “Eurora Europa” ó “El Jardín Secreto” de Agniezka Holland, “Decálogo”,Tres Colores” y “La Doble Vida de Verónica” del mencionado Kiesloswki son sólo unos cuantos ejemplos que dan cuenta de ello.
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De todos es conocida la dupla que formó Preisner con su coterráneo Kieslowski, para muchos la etapa más fructífera del músico. Los momentos conseguidos en los filmes del director son únicos y permanecen fuertemente enraizados en la memoria colectiva. Para muestra la secuencia que mencioné de Tres Colores Azul ó el baile de las marionetas (Puppets) y el momento de la muerte de Veronique (Irene Jacob) en La Doble Vida de Veronica en pleno escenario (Van Den Budenmayer); la tragedia en el lago de El Decálogo 1 (Lake) ó el desfile de modas en el que una inquieta y preciosa Irene Jacob busca con mirada impaciente al viejo abogado encarnado por Jean Louis Trintignant (Finale) en Tres Colores Rojo.

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Aquellos que han profundizado en sus trabajos discográficos deberán leer mi recomendación como mero brochazo para los no iniciados. En lo personal, recomiendo: Preisner’s Music, un concierto grabado a 130 metros bajo la Iglesia Wieliczka en su natal Polonia logrando un sonido y acústica sin igual –créanme escucharlo se convierte en una experiencia casi espiritual- en el que el compositor nos obsequia un hermoso recorrido por sus composiciones más significativas y en donde su soprano de cabecera Elzbieta Towarnicka hace gala de su magnífica voz; una voz dolorosa y de inmenso potencial que hoy hace inimaginable pensar en otra artista interpretando. Voz desgarradora en el tema Labyrinth ó en Sky del mismo disco, hay que escucharla para dar crédito.



Elzbieta Towarnicka


Ante la repentina muerte de Kiesloswki en 1996 y como homenaje póstumo, Preisner compone “Requiem for my Friend”, una serie de melodías que exhalan tristeza y belleza al mismo tiempo. Aunque de difícil escucha para el oído no habituado, es satisfactorio encontrar nuevamente la voz de Towarnicka y en este disco en particular es sencillamente sensacional encontrarse con todo el abanico de posibilidades que a lo largo de su carrera Preisner ha explorado: Coro de niños, la sinfónica de Varsovia, nuevamente el piano, flauta y órgano; sacro coctel que encuentra su punto máximo en los temas Ascende Huc, Veni et Vidi ó Lacrimosa, además del emotivo cántico de un niño en el tema que cierra el disco: Prayer; de verdad conmovedor.
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Krszysztof Kieslowski



Pareciera sin embargo que con este broche de oro Preisner disminuye su presencia en la escena musical y en consecuencia en el cine, al menos en los niveles de brillantez con los que participó en las películas de Kieslowski. En México incluso, es difícil acceder ya no se diga a películas en exhibición, sino a los dvds de los últimos filmes que ha musicalizado. Pero cuando pareciera que el mundo se pregunta ¿qué ha sido de Preisner? aparece un disco magnífico en el que la ex vocalista del conjunto portugués Madredeus, Teresa Salgueiro acompaña a Preisner en este nuevo viaje llamado “Silence, Night & Dreams”; la Salgueiro no es Towarnicka y su voz se deja sentir más aguda de lo acostumbrado pero el trabajo trasciende por lo diferente y porque finalmente Preisner siempre será Preisner.

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Teresa Salgueiro y Zbigniew Preisner

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12 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante.

De no haber sido por ti, no se se lo hubiese descubierto un dia. Igual y si. Pero valio la pena que pusieran Laberinto en aquellos cassets que aun andan por ahi en mi casa.

Despues de ahi me di a la tarea de conseguir mas del repertorio de el.

Aun hay algo que no puedo conseguir de el; Aberdeen. Algun dia sera.

Saludos!!.

Jose

Nyman dijo...

José,

Aberdeen acaba de ser reeditado, yo creo que será mas facil conseguirlo dentro de poco (el CD).

A mi me falta mucha música de Preisner por conseguir, pero creo que de lo poco que tengo, es lo más significativo.

Muchos momentos, muchos...ojalá te hayas adentrado al cine que ha musicalizado...no nay nada como "ver" esa música acompañando imágenes.

No imagino estar en un concierto de él...el de Wieliczka debió ser maravilloso.

Y la Towarnicka! ufffffffff!!!

Abrazote Jose

Anónimo dijo...

Señalas unas de las escenas más impactantes que existen entre imagen y música. En Azul, cuando Juliette Binoche recorre el dedo sobre la partitura de su marido y se escucha la entrada del coro a todo lo que da !!!!

,,,

MARICHUY dijo...

Monsieur

Por el dios de los cineastas, que manera tan conmovedora de describir esta música. Que película más fregona y que música más extraordinaria. Lo dices de una manera perfecta: en «Bleu» (según todos, la mejor de la trilogía), la música juega en papel protagónico. Y Julie encontrará la Liberté, esa que mueve y enarbola el film, justo a través de la música... que más.

Bellísimo post.

Un beso David

PS Oye ¿y donde está a la venta el soundtrack?

Anónimo dijo...

Soundtrack en MIXUP,,,

Y, Master Nyman, gracias por el detalle implícito en el tema:

POLSKA, POLSKO, LA POLSKI,,,

Viviana dijo...

Azul: Mi película favorita sin lugar a dudas. Cuando la vi por primera vez me impacté. Me sigo sorprendiendo. Creo que es la mejor mancuerna música-imagen que he visto.

Maravilloso post David.

Saludos y un gran abrazo

Nyman dijo...

Errr..

Peña sí, es una de las particularidades, el asunto polaco. Quería "rayarte" el cuaderno con uno de grueso calibre para el Aniversario de CineVisiones (que aquí entre nos, tienes la mayor parte del mérito en hacer que esa página viva, algunos podremos escribir, pero el que la "mantiene" limpia y dinámica, eres tú...así que gracias y al mismo tiempo felicidades por ello) y que mejor que con Preisner.

Y sí, sé que el momento de la Binoche lo tienes en pedestal, así que fue guiño prefabricado jiji.

Abrazote Peña...y sigo con mis deudas.

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Hola Marichuy!

=o) =o)

Sí, Azul es una fregonería. Pero como verla es casi de carácter religioso, hay que andar en los 5 sentidos para disfrutar semejante festín.

Gracias por tus palabras Marichuy y sí, como dice Peña, el soundtrack debe estar en Mixup, igual que el PREISNER'S MUSIC que es impresionante.

Un beso de regreso.

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Hola Viviana!

Oyeee!

Eso de enterarse uno que AZUL es la peli favorita de alguien merece toda mi atención. Es una película densa, preciosa...pero por lo mismo que es densa (me cae que uno le encuentra diversas lecturas cada que se le ve) suena difícil pensar que alguien la ha elegido como su favorita "forever and ever". Magnifica elección Viviana. Todavia retumban en mi cabeza los acordes de Preisner, el caleidoscopio de imágenes hacia el final mientras Julie se permite reencontrarse con el amor (al menos físico) y el flautista, con su tonada nostálgica afuera del café, y esa anciana..sello del director, que intenta meter la botella en el contenedor...

Uy uy uy...!

Y pensar que acaban de re-lanzar en DVD la trilogia, completita...en WIDESCREEN y con un montón de extras (entrevistas a Kiesloswki y demás actrices...) una maravilla!

A corre se ha dicho!

Abrazote Viv! Gracias por venir.

Paxton Hernandez dijo...

Mi favorita es Rojo, a la fecha me sigue quebrando la cabeza.

Y la partitura musical me sigue hechizando.

¿No podrás subir la música jeje?

Un abrazo, David

Roger Cortes Carrillo dijo...

Me has dejado maravillado con tu descripción....y tambien tus fieles lectores que me han dado muestra de un gran conocimiento de esta peli y en especial del compositor.
Enhorabuena y...valió la espera de que alimentaras tu pàgina

Inés y Roger

Nyman dijo...

Paxton,

Te debo la música de ROJO. Ayer busqué infructuosamente cómo subirla y no pude, ni pex. ROJO, la más optimista de la trilogía y el amarre de todos los hilos narrativos. Son curiosas ciertas secuencias donde se interrelacionan las tres películas. Nunca he vuelto a ver a la Jacob como en las pelis de Kieslowski, ésta y La Doble Vida.

Abrazos.

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Gracias Sr, Roger...es usted muy generoso conmigo. Le mando un abrazo enorme y no sabe el gusto que me dió recibir su correo confirmando la terminación de Six Feet Under. Maravillosa ¿no?

Saludos a la Sra. Inés.

Anónimo dijo...

Y YA VIERON "SIN LUGAR PARA LOS VIEJOS".

Ni que decir. La actuacion de Bardem...pues dos tres. No me convencio. Y la verdad creo que el oscar se lo llevo porque no habia mucho de donde escoger en esta entrega. No entiendo porque la mayoria se desviven por esta historia que si bien a momentos te atrapa, muchas veces caia en la monotonia y despesperacion de ver en la pantalla a que horas aparecian los creditos. Y asi fue...aparecieron de pronto...dejandote peor que al principio del inicio de la cinta.

JOSE CARO

Copie un texto...de otro blog. Y conicido con el critico que expone sus impresiones.

En lo personal el final se me hizo bien X'S (en negrita y en tamano 72 en una hoja en blanco en Word)

SOBRE LA VICTORIOSA Y LA DERROTADA


Lo primero que me viene a la mente cuando concluye la proyección de Sin lugar para los débiles —con un final que bosteza una reflexión insostenible— es que estamos ante una película sobrevalorada, tanto por la crítica como por los miembros de la Academia. Pero en definitiva fue la gran vencedora del domingo pasado. Lo más reciente de los hermanos Ethan y Joel Coen (Oscar a la dirección) marca su deseado regreso al drama —después de un par de comedias sin rumbo— para contar los cambios que se operan, casi tres décadas atrás, en una Norteamérica rural que deja de ser apacible para devenir en escenario de la violencia más absurda. Un poco más allá, Paul Thomas Anderson se remonta a principios del siglo pasado para volver a examinar las patologías de esa misma Norteamérica profunda en la gran derrotada en la misma ceremonial del Oscar, Petróleo sangriento, estudio acucioso de la codicia que genera el petróleo desde una perspectiva si se quiere histórica que conduce inevitablemente al campo del fanatismo y del culto al individualismo. Las dos películas que se disputaban el Oscar son dos caras de la misma moneda, aunque una de ellas esté más gastada que la otra.

Sin lugar para los débiles recuerda a Fargo, de los mismos Coen, aunque sin el toque de humor e ironía de ésta. Sobre la base de una novela de Cormac McCarthy, esta oscura historia es contada por el alguacil Bell, a punto de retirarse de una localidad tejana por “demasiado viejo”. Bell se precia de ser un conocedor de la naturaleza humana, por una parte, y de reconocer que su país, su estado y su comunidad han cambiado, por la otra. A continuación surge una primera situación dramática: en 1980, Llewelyn Moss, un veterano de Vietnam dedicado al pillaje, descubre en un desierto cercano a la frontera mexicana que el enfrentamiento entre bandas del narcotráfico ha dejado un cargamento de cocaína y dos millones de dólares. Minutos más tarde, con este botín, le anuncia a su esposa que “voy a cometer una estupidez, pero de todas formas lo voy a hacer”, lo cual no es otra cosa que regresar a la escena anterior con lo cual comienza a complicar aún más su vida. Ahora las dos bandas lo persiguen y lo peor es que una de ellas envía a Anton Chigurh, un asesino desquiciado de extraño nombre, ridículo peinado y exóticas herramientas de muerte. La mesa está servida. Allí están los tres personajes. Comienza una película al estilo de Sam Peckinpah, como La fuga (1972) o Tráiganme la cabeza de Alfredo García (1974), caracterizadas por una sucesión de escenas violentas cuya brutalidad desnuda las miserias humanas.

El problema es que la historia de Sin lugar para los débiles comienza a rozar el terreno de lo tópico y a generar situaciones que no tienen otro objetivo distinto a incrementar el clima de violencia y a impresionar al espectador con la forma tan extraña, por ejemplo, que tiene Anton Chigurth de despachar a sus víctimas, ya sea el poco afortunado rival Wells, los miembros de la banda contraria o un granjero inocente. Discúlpeme usted, pero Anton Chigurth parece una caricatura y no un personaje de una novela negra. Parece —válgame Dios— un de esos personajes propios de Quentin Tarantino, con toda la carga de artificio que ello supone.

Valorar la interpretación de un excelente actor como Javier Bardem (Oscar como actor de reparto) es difícil con un personaje como éste. Siempre he sostenido que es mucho más complejo interpretar a un hombre común y corriente que entra en conflicto que a un psicópata. De nuevo, la violencia como gramática sustituye —o manipula— los contenidos de la historia. Para rematar, al final del film hay una secuencia absolutamente innecesaria —un vehículo atropella al auto de Chigurth y del choque se le sale un hueso del brazo— que nada añade al curso del relato. Puro efectismo.

http://www.circuitograncine.net/bloggc/?p=469

El vigía de la Torre de la Vela dijo...

Excelente tu visión de Preisner y de la filmografía de Kieslowsky. una grata sorpresa tu blog¡