04 enero 2008

El héroe olvidado


Para mi sobrino Lalo,
de regalo de Reyes.
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Hoy me ocurrió algo realmente fantástico. Resulta que nos fuimos de paseo con mi hermana, mi cuñado y mi sobrino Lalo. Todo el camino, en el interior del vehículo, mi sobrino estuvo jugando muy animadamente con su nueva adquisición, un regalo que le hizo papá: Spider-man.

Lalo trajo al pobre Spidey de un lado a otro, le salían posiciones de brazos y piernas imposibles así como una voz bastante infantil, volaba sin lanzar su red arácnida y a ratos terminaba en el suelo para ser levantado bruscamente por la pequeña mano de mi sobrino.

Estuve al tanto de esta actividad la mayor parte del tiempo, aunque hubo un instante en el que empecé a percibir mucho silencio. Venía yo tranquilamente viendo por la ventana autos desplazarse rápidamente, árboles que aparecían sin cesar y mucho calor que me provocó un gran bostezo.

Pero percibí el silencio que les platico y alcancé a ver a Spidey siendo sostenido sólo por la punta de los dedos de la mano de mi sobrino. Lalo empezaba a cerrar sus ojos pesadamente lo cuál me hizo sonreír levemente para volver a posar mi mirada hacia el exterior. Me empezó a ocurrir lo mismo, una especie de sueño profundo quería apoderarse de mi y alcancé a cerrar los ojos unos segundos para acto seguido y como por instinto de seguridad, voltear a ver a Lalo tratando de ubicarlo físicamente para poder sumirme plácidamente en mi sueño.

Grande fue mi sorpresa al entreabrir mis ojos y ver al mismísimo Spidey trepar sobre la camisa de Lalo, hincarse y tocar tímidamente con sus grises manos el cuerpo del niño como tratando de despertarlo. Pero Lalo no despertaba y yo empezaba a buscar -procurando no moverme ni hacer ruido-, mi cámara fotográfica en la bolsa del pantalón. Como pude la encendí y tomé la instantánea que adorna este post; “¡¡soy un suertudote!!” pensé.

En esas estaba cuando sentí que alguien me movía al tiempo que una voz me decía: “David, David…ya llegamos ¡despierta!”; con cara de sorpresa inaudita volteo y veo el hermoso rostro de mi hermana como si fuese una desconocida y sólo alcanzo a decir: “está bien, voy…”

Busco extrañado mi cámara todavía en el pantalón, la enciendo y reviso ansiosamente si la foto que había tomado momentos antes, existía. La encuentro, me alegro del extraño acontecimiento y cuando volteo a ver a mi sobrino, me observa sonriendo con una inusual mirada de complicidad. Spidey está -nuevamente- en sus manos.

Hasta aquí, todo iba bien…pensé que al venir a contarles la anécdota sonaría a cuento cliché, pero fue nuevamente Lalo quién desbarató la ilusión. Su guiño final fue debido a que vació en su asiento el refresco que venía tomando y naturalmente me estaba haciendo cómplice para no decir nada a mamá.
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5 comentarios:

Miguel Cane dijo...

Querido Davis,

Así son (¿somos?) los niños.

¡Bon anné! O como se diga (ya ves que uno no es "Super Maestra Francófona", pero el sentimiento de alegría por leerte tan contento es más que genuino.

Mil abrazos, carnal.

Desde la inusitadamente cálida (¡20ºC!) Finisterre, tu

M

Wii dijo...

Wow, ¡qué pestañas! Qué guapo nene.

"Mesié", que la rosca de reyes sea lo último engordativo antes de empezar de nuevo el régimen ¿eh?

Jiji, saludotex.

Yop

Wii dijo...

¡Despierta McFly! -Plaf plaf plaf-

Ya actualiza ¿no?

¡Gonadón!

Viviana dijo...

¡Qué hermosa foto!

Los niños son los mejores modelos. La foto captó su esencia y el cariño que le tienes.

¡Felicidades!

Nyman dijo...

Canito,

Así son los niños y éste en particular, que déjame te digo que cuando le leí el cuento me puso una atención fenomenal, cosa que me lleno de harto gusto.

Un buen año para ti también de la (ahorita) ligeramente cálidad ciudad de Cancún.

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Hola Wii,

Pues no, no fue lo último que comí (de hecho yo no comí rosca este año) pero ah! como le he entrado a los pasteles, empezando por el cumple de un amigo y acabando con el cumple de mi madre...

Y viene el 2 de febrero...que horror! jajaja

Y Lalo no nomás tiene unas pestañotas (de caballo, le digo) sino unos ojotes que le abarcan la mitad de la cara! Parece caricatura japonesa jejeje...
Y ya he actualizado eh? Mas bien es otro el que no contesta!

Saluditos..

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Viviana, sí...la verdad es que es poco el tiempo que puedo estar con mis sobrinos (y éste en particular) por lo que cuando voy a Guadalajara lo disfruto enormidades estando con ellos.

Siempre me causa ternura ver a un niño dormido.

Un abrazo, Viv.

Regreso!