
Tengo dos hermanas (ahora comprenden y no me refiero al titulo del post) y soy el mayor de los tres. Desde chicos y por ser el único varón (ajá), digamos que me fue encomendada sutilmente la tarea de cuidarlas (¡Dios mío!, escribo esto y se me vienen tantos recuerdos a la memoria), estar al tanto de ellas. Nunca fui un hermano sobreprotector y admito que en ciertas ocasiones (peleas, a decir verdad) me impuse por edad e inteligencia (sic) para no quedar yo como el causante de los problemas.
Esa misma inteligencia (no son flores, es lo que decía la gente que me quería) provocó que se me empezara a exigir un poco mas allá de lo que se le exige a un niño de mi edad. Así, comenzaron las boletas llenas de dieces; mis traumas y lloriqueos si sacaba nueves u ochos y una poco común obsesión por ser siempre el primero de mi clase (en ese entonces desconocía el termino 'inteligencia emocional') fueron provocando de alguna forma mi segregación del mundo pre-adolescente
Este pequeño prestigio (sí, sí…llegué a concursar a nivel estatal en exámenes de conocimientos) provocaba una dinámica en mi familia que se repite hasta hoy día. Comencé a ser una especie de apoyo emocional para mi madre y en menor grado para mis hermanas. Situación acentuada a partir del divorcio de mis padres a los 15 años en el que prácticamente asumí el rol de guardián de la casa.
¿Pero a que viene todo este merequetengue? A que en días recientes, comienzo a sentir la necesidad de no ser yo el que tenga que estar al tanto de…alguien más, y me explico:
Tengo muchas ganas de que se me sorprenda con actos que impliquen una especie de apapacho hacia mi persona y no necesariamente el día de mi cumpleaños je!; que pasaran por mi a la oficina, en lugar de ser yo quien siempre sea el que conduzca el vehículo; que si hay que ir a comer a algún lugar deba ser yo quien coordine todo el movimiento; que si se daña algo en casa, deba ser yo quien busque al plomero y negocie con él; que se olviden que por tener facilidades en la empresa, puedo salir a cualquier hora y en cualquier momento a recoger a un familiar o conocido al aeropuerto ó hacer el super por un supuesto tiempo disponible. Y estos ejemplos son los menos…
No es reclamo a mi seres queridos…es una especie de espinita clavada con fruncimiento desesperanzador de boca y vista al cielo jeje, que denota ligera insatisfacción, temporal, pero insatisfacción al fin. Es una especie de cansancio de estar siempre al tiro y no ver un verdadero 'apapacho' de allá para acá con la frecuencia que a mi me gustaría.
Creo que gran parte de la culpa la tengo yo por no saber decir NO a la gente que quiero. A veces me dan ganas de quitarles la idea del 'que buen hijo tengo' (o hermano, o amigo) y aunque a ratos ya lo empiezo a hacer (decir NO) veo que, al menos mi madre, se me saca muchísimo de onda cuando empiezo a negarme a llevarla a ver a mi hermana ó a pasar por ella al trabajo pues pareciera que sólo estoy esperando su llamada para salir corriendo a ver de que forma apoyarla y siento que tengo que empezar a quitarle esta idea (obviamente cosas importantes sabe -por supuesto- que ahí estaré) y liberarme un tanto de esta 'rutina'.
Les cuento que hace unos segundos vino Daniel a leer esto que escribo y me dice: 'vaya que exageras, si tu mamá bien que te apapacha, ha venido a hacerte tus sopesitos ó te ha dado algún regalito', le respondo que sí, pero los sopesitos son ya cuando yo salí antes a buscar los ingredientes ó el regalito cuando cumplí años…
Total y a riesgo de quedar como mamón, lo cierto es que a veces siento que se espera mucho de mí, en varios aspectos y a veces sólo quiero decir NO sin que haya repercusión, a la vez que me pondría muy contento si de cuando en cuando, algunas de las atenciones que he tenido, vinieran de regreso…
Esa misma inteligencia (no son flores, es lo que decía la gente que me quería) provocó que se me empezara a exigir un poco mas allá de lo que se le exige a un niño de mi edad. Así, comenzaron las boletas llenas de dieces; mis traumas y lloriqueos si sacaba nueves u ochos y una poco común obsesión por ser siempre el primero de mi clase (en ese entonces desconocía el termino 'inteligencia emocional') fueron provocando de alguna forma mi segregación del mundo pre-adolescente
Este pequeño prestigio (sí, sí…llegué a concursar a nivel estatal en exámenes de conocimientos) provocaba una dinámica en mi familia que se repite hasta hoy día. Comencé a ser una especie de apoyo emocional para mi madre y en menor grado para mis hermanas. Situación acentuada a partir del divorcio de mis padres a los 15 años en el que prácticamente asumí el rol de guardián de la casa.
¿Pero a que viene todo este merequetengue? A que en días recientes, comienzo a sentir la necesidad de no ser yo el que tenga que estar al tanto de…alguien más, y me explico:
Tengo muchas ganas de que se me sorprenda con actos que impliquen una especie de apapacho hacia mi persona y no necesariamente el día de mi cumpleaños je!; que pasaran por mi a la oficina, en lugar de ser yo quien siempre sea el que conduzca el vehículo; que si hay que ir a comer a algún lugar deba ser yo quien coordine todo el movimiento; que si se daña algo en casa, deba ser yo quien busque al plomero y negocie con él; que se olviden que por tener facilidades en la empresa, puedo salir a cualquier hora y en cualquier momento a recoger a un familiar o conocido al aeropuerto ó hacer el super por un supuesto tiempo disponible. Y estos ejemplos son los menos…
No es reclamo a mi seres queridos…es una especie de espinita clavada con fruncimiento desesperanzador de boca y vista al cielo jeje, que denota ligera insatisfacción, temporal, pero insatisfacción al fin. Es una especie de cansancio de estar siempre al tiro y no ver un verdadero 'apapacho' de allá para acá con la frecuencia que a mi me gustaría.
Creo que gran parte de la culpa la tengo yo por no saber decir NO a la gente que quiero. A veces me dan ganas de quitarles la idea del 'que buen hijo tengo' (o hermano, o amigo) y aunque a ratos ya lo empiezo a hacer (decir NO) veo que, al menos mi madre, se me saca muchísimo de onda cuando empiezo a negarme a llevarla a ver a mi hermana ó a pasar por ella al trabajo pues pareciera que sólo estoy esperando su llamada para salir corriendo a ver de que forma apoyarla y siento que tengo que empezar a quitarle esta idea (obviamente cosas importantes sabe -por supuesto- que ahí estaré) y liberarme un tanto de esta 'rutina'.
Les cuento que hace unos segundos vino Daniel a leer esto que escribo y me dice: 'vaya que exageras, si tu mamá bien que te apapacha, ha venido a hacerte tus sopesitos ó te ha dado algún regalito', le respondo que sí, pero los sopesitos son ya cuando yo salí antes a buscar los ingredientes ó el regalito cuando cumplí años…
Total y a riesgo de quedar como mamón, lo cierto es que a veces siento que se espera mucho de mí, en varios aspectos y a veces sólo quiero decir NO sin que haya repercusión, a la vez que me pondría muy contento si de cuando en cuando, algunas de las atenciones que he tenido, vinieran de regreso…

Sé que es malo esperar y sé que uno debe dar sin pensar en nada, pero en mi caso y con el paso de los años tiendo a desear ese tipo de atenciones para conmigo…
¿Es eso malo?
2
(Sé que este rol lo tengo asignado de por vida y a él debo entre otras cosas, el puesto que tengo en la empresa para la que trabajo, pero...¡se vale soñar!)

