04 noviembre 2010

Y se hizo el Cineclub...


La idea surgió casi al acercarse el final de la Maestría, cuando la mayoría externó que serían cada vez menos las ocasiones que nos encontraríamos. Sugerí entonces que nos reuniéramos a ver películas al menos una vez a la semana y estuvieron de acuerdo. Así nació uno de los proyectos que me tiene entretenido todos los miércoles seleccionando un film que considere importante deban ver, cuidando sólo una condición: que nadie lo haya visto (sólo quien esto les narra). Así, el miércoles 24 de marzo de 2010 inició la odisea de tratar de acercar a mis amigos (una media de 7 personas) al cine interesante, al cine alejado de la taquilla y con más valores artísticos que de dinero; pero sobre todo al Cine de Autor. He enfatizado esa máxima de “El Director es la Estrella” armando pósters-invitación que ante todo llevan el nombre del realizador remarcado.
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Pero… ¿por dónde empezar? Estaba claro que tenía un grupo heterogéneo enfrente y al menos uno de ellos traía un bagaje interesante de películas. Los demás estaban más interesados en ‘la reunión’ que en ver ‘qué se le va a ocurrir proyectarnos a David Guzmán?’. Pero eso no causó mella en mí y me propuse ser riguroso, llevándolos de la mano de films accesibles primero para después ir incrementando el nivel con temáticas u obsesiones más complicadas de asimilar y con ello conseguir que los nombres de los Directores empezaran a retumbar en sus cabecitas creando una referencia de calidad, de temas o estilos de ver la vida y sus obsesiones.
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¡Vaya labor! A la par de ser el organizador principal, de seleccionar entre el montón de películas que tengo tratando –en un inicio- de agradar a todos y que no huyeran despavoridos ante las rarezas que podría seleccionar, de enviar invitaciones por correo, de cazarlos vía telefónica solicitando confirmación, ahora también -por cuestiones técnicas- me encargo de llevar la pantalla, el proyector y hasta el reproductor a la casa elegida…
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Mi pequeño público está formado por profesionales de la Ingeniería, de la Administración, Mercadólogos, Contadores y Financieros; uno de ellos viaja todos los miércoles desde Playa del Carmen a Cancún exclusivamente al Cineclub; un Cineclub que ahora puedo decir, me llena de satisfacción y aunque los pasos que estoy dando con ellos son pequeños (salvo en una ocasión hasta ahorita, soy yo quién provee los títulos), comienzan a aparecer tímidas conversaciones al final de la proyección alrededor de la cinta que se convierten en el postrecito que corona la noche.
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A veces somos pocos, a veces muchos los reunidos; no ha faltado quién dice ‘No quiero pelis de terror, eh?’ u ‘Oye, para la otra tráete una romántica’ o ‘Por qué no vemos alguna de Jennifer Aniston?´ (gulp!) o mi obsesivo amigo de Playa del Carmen que sólo desea ver cosas retorcidas, complejas u obscuras que puedan escandalizar al respetable. A todos he complacido de alguna forma y en su momento, atendiendo lo que piden (a veces bajando el nivel, como lo verán más adelante, también hay que descansar de tanta rigurosidad) pero siempre llevando películas que sé no olvidarán fácilmente y que tienen un mínimo de calidad que provoque una experiencia distinta a la comercial.
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Con este breve antecedente quiero iniciar una serie de posts (etiqueta nueva incluida) que les mostrarán lo que hemos visto, les contaré lo que recuerdo generó el film en su momento y echaré mano de la memoria para rescatar alguna anécdota que haya surgido a propósito de esas proyecciones.
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El primer director elegido fue el británico Mike Leigh, regreso y les cuento.

02 noviembre 2010

8 ideas sueltas sobre Los Cronocrímenes


Para @sabbasbo, por pedirme opinión.
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¿Cómo criticar una película que a todas luces está hecha con más amor al arte que con dinero? Tarea difícil, porque si parto de las buenas intenciones con las que está realizada, la película es casi perfecta y bajo este esquema no hay mucho que señalar o criticar.
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Alabar lo original de su argumento no tendría nada de novedoso dado los premios que el film alcanzó en su corrida por el mundo y posiblemente me metería en problemas con los adeptos a la película de Nacho Vigalondo si señalara sus defectos.
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Pero una charla con Miguel Cane me dio la pauta para intentar al menos comentar lo que podría mejorarse (desde mi humilde punto de vista) de contar con un mayor presupuesto; situación que ya es una realidad derivado del interés de Tom Cruise y Steven Zaillian de hollywoodizar el film español en una nueva versión cuyo estreno se espera para el 2012.

Así que, si el dinero para producirla sobra, ojalá los nuevos realizadores consideren (claro! seguramente me están leyendo) los siguientes detalles nimios susceptibles de revisar:
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1. Los Cronocrímenes (2007) tiene todos los elementos para lograr algo que se llama atmósfera. Sí, esa ‘atmósfera’ que puede marcar la diferencia entre un film y otro aun partiendo de la misma historia. Las tomas en el bosque, ganarían más si la profundidad de campo fuese más amplia. Las imágenes fuera de foco que se observan a través del binocular de Héctor enchinan la piel pero es notorio que el trabajo fotográfico no es precisamente el fuerte de la película, esto supongo derivado ‘del presupuesto’.


La a ratos lograda atmósfera de Los Cronocrímenes

2. El personaje principal, tiene pinta de poder colocarse en la galería de personajes oscuros más icónicos del séptimo arte. Su sola presencia y motivos son el principal gancho del film, después por supuesto, los viajes en el tiempo que siempre resultan atractivos a los seguidores de la ciencia ficción. La degradación del rostro del protagonista proyecta perfectamente la transformación y la ansiedad que experimenta Héctor por “desaparecer” al doble que ocupa su lugar. Hay sin embargo cierta ambigüedad en la emoción del espectador, pues el miedo que genera el ‘enmascarado’ en las secuencias iniciales se diluye cuando nos enteramos de quién es; sin embargo, si partimos de esa evolución de desesperación de la que está siendo presa, podrían conseguir proyectarlo más inquietante.

Héctor (Karra Elejalde)

3. La selección de actores. Es obvio que ante la falta de recursos el director tuvo que entrarle a la actuación y Vigalondo podrá ser un talento comprobado como creador/realizador pero ‘actor’ no es. Su actuación es acartonada, sin matices y uno siente que se está viendo un trabajo de tésis. A la par de esto, siento que le hace falta una afinada al guión, hay ciertas incongruencias en la actitud de los personajes; por ejemplo: el exceso de confianza de la chica en bicicleta (Bárbara Goenaga) ante los “extraños” con los que se topa, no suena lógica. Mayores elementos narrativos tendrían que contemplarse para lograr que ella ‘haga’ lo que debe en la historia sin que pensemos: “¿quién hace eso en su sano juicio?”
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4. Parte de los méritos que los fans del film le encuentran es que con poco dinero y mucho ingenio, la máquina del tiempo que vemos en pantalla cumple su cometido. Yo en cambio, desearía que en el remake que ya se prepara, la composición sea más sofisticada y las instalaciones científicas menos accesibles o con mayor misterio; todo con miras a que no se sienta una peli de serie B como en ciertos momentos percibí.

5. Todos los hilos, acertijos, bucles y misterios de la historia de alguna forma nos son resueltos, excepto uno: ¿cómo se genera el Héctor del primer viaje en el tiempo que nunca vemos? El film inicia con uno que ya está en el bosque atemorizando a una chica y otro que lo observa. Esta suerte de círculo sin fin, debe tener un inicio y no es precisamente con el que lo hace el film.

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6. Más lana para reclutar a un buen compositor que elabore una banda sonora ad hoc y no se note lo precario que sí escuché en algunas secuencias. Consiguiendo al idóneo, la película puede tomar un aire de superioridad que marque la diferencia.

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7. Que Tom Cruise no tome el papel principal y que se quede atrás poniendo el dinero. Ya antes desgració Abre los Ojos de Alejandro Amenábar cuando Cameron Crowe la refriteó con el título de Vanilla Sky. Está claro que al ex de la Kidman le gusta el cine español pero hay cosas que se deben enaltecer y una es el inteligente guión de Vigalondo.

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8. Que Los Cronocrímenes conserve su título original o Timecrimes, que a mi me encanta. Algún día un ser superior juzgará al osado que en México tituló esta obra como “Rewind” (en clara alusión a REC de Jaumé Balagueró), que no hace más que entorpecer su identificación en las tiendas y videoclubes.

Los Cronocrímenes (a.k.a Rewind)

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Sea pues, que Los Cronocrímenes alcance un nivel superior en la re-hechura; la historia se lo merece y estoy seguro que los fans de esta obra, así como Héctor -el protagonista de esta insólita película-, se multiplicarán.

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...soñar no cuesta nada.

25 octubre 2010

Los defectos de Actividad Paranormal 2


Está claro que el cine se rompe en gustos y este post no pretende convencerlos de que los míos deban seguirse como Biblia. Si acaso es presentarles un punto de vista que a la larga deberá asignársele su dosis de escepticismo y que en el mejor de los casos podría verse como una opción o mera opinión adicional de la que se puede echar mano para complementar un visionado.

Esto viene a colación porque en días pasados, Paxton -un cuate que tengo en alto grado de confianza por su amplio bagaje de Cine- depositó grandes cantidades de alabanzas a la cinta que nos ocupa. Conservadoramente, al notarme interesado en ver el film derivado de sus apreciaciones, concluyó diciéndome “Yo no recomiendo películas, si la ves es bajo tu propio riesgo”

Y así lo hice.

Al terminar de ver Actividad Paranormal 2 empecé a twittear que la cinta no me había gustado y que al menos un par de ocasiones estuve a un paso de salirme de la sala, cosa que no hice por una extraña costumbre que tengo de “respeto” al séptimo arte en general, chutándome cada bodrio –no necesariamente digo que éste lo sea- hasta sus últimas consecuencias y últimos minutos casi como una manda.
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Ante mi comentario, Paxton me pidió que al menos señalara los errores que había encontrado; las virtudes -que sí tiene, lo acepto aunque no siento que al grado que él señala- las pueden leer ampliamente en su texto; de mi parte intentaré plasmar un poco lo malo que encontré para no redundar:
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  • Perdí la cuenta de los minutos que NO PASA NADA en el film. Es peligrosísimo jugar con la paciencia del espectador, corres el riesgo de perderlo o que minimice su interés. Revisé mi reloj al menos tres veces y creo que es hasta la hora cuando empiezan las ‘señales de vida’. La sensación que experimenté es más una ansiedad de hartazgo que de nervio porque la entidad maligna se manifestara de una buena vez.
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  • Hay algo en el “falso documental” que están intentando venderme y que no me deja del todo convencido. Jamás me creí que estaba basado en hechos reales como intentaron hacerlo. ¿Falta de congruencia? La sensación es de “la gente ya sabe que esto es falso, así que no es necesario tratar de hacérselos creíble con más datos”. Craso error, hay que llevar la mentira a niveles donde la duda no encuentre cabida y especialmente por el formato elegido para contarnos esto. Casi salía del cine cuando medio leí lo que sucedió con el nene y la tía; simplemente me perdieron como espectador.

  • Es estúpido el comportamiento de los personajes. No es posible que ante tantas anécdotas y detalles ocurridos en todas esas noches NADIE revise enseguida lo que está aconteciendo y verificar las grabaciones de las cámaras de seguridad, y aunque hay momentos que lo hacen, esto ocurre totalmente a destiempo. Que alguien me explique si este es un artificio para provocar intencionalmente la duración de la película porque casi no me doy cuenta.
    ¿Qué se le cerró la puerta a la niña y ella alega que es un demonio y no le creen? Acceso de inmediato a la grabación y nos evitamos el pancho que se armó. ¿Qué la mamá está catatónica y nadie sabe por qué? Acceso a la grabación que se está pagando y vemos que ocurrió, pero duh! esto NO ocurre de inmediato, estimados lectores.

  • ¿Qué es esto? ¿Poseídos con Denzel Washington? , dejando de lado la forma del “traspaso”, ¿esa posesión “sutil” se vuelve violenta -al grado de matar- cuando está en el cuerpo de la hermana de la protagonista pero con Kristi no?
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  • Tampoco les creí todo el cuento del pacto con el demonio ancestral y la pobre verborrea del primogénito, motivo por el cual la entidad se quiere llevar al pequeño. Desconozco si era necesario ver la parte 1 para comprenderlo pero en lo personal este argumento lo compro en una película de Sam Raimi (por ejemplo), no en una que se maneja como –falso- documental ubicado en la época actual.
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  • La sensación permanente de “esto ya lo ví” está presente todo el tiempo: desde el estilo de La Bruja de Blair, el jueguito de la ouija para contactar al ente, la investigación en google de pactos demoniacos con precio de por medio, los ataques tipo Barbara Hershey en The Entity (al menos ahí eran más gráficos) y hasta el escéptico que echa a perder la paciencia del espectador.
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Hay pues problemas de coherencia en todo el entramado. Me ofrecen una historia con tintes reales pero el patinazo sobreviene con la actitud idiota de los involucrados y las leyendas urbanas que adolecen de fuerza argumental en pantalla (aún tratándose de una reconstrucción de grabaciones) de los familiares de la protagonista. Repito, cerca de una hora sin ver nada relevante.

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Más allá de todo esto y aludiendo a una frase que mi amigo y mentor Paco Peña alguna vez me dijo: “uno no va por la vida siempre justificando porqué le gustan o no las cosas” la sensación casi inconsciente de “damn, quiero salirme de la sala” (y no precisamente por miedo) hizo acto de presencia y ante ella, no hay mucho para donde hacerse, justificada o no.
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Así que parafraseando al buen Paxton, véanla bajo su propio riesgo y si por primera vez coinciden con Roger Ebert, no se sientan culpables o disminuidos intelectualmente.