20 abril 2007

Crónica de una semana anunciada

¿Por donde empiezo? Ah sí, que me fui al DF, digamos que (y aquí me descaro) en plan de trabajo, pero lo cierto es que manipulé todo de tal forma que esta visita al corporativo coincidiera descaradamente con la presentación del libro de Miguel Cane (que si ya visitaron su blog, saben perfecto lo ocurrido). De la chamba pues no hay gran cosa que contarles; viajé la noche del lunes y estuve allá, martes, miércoles, y jueves a mediodía de regreso a Cancún. El mejor momento de mi estadía allá, fue sin duda asistir (en plan de sorpresa) a la presentación de “la hija” de Miguel llamada 'Todas las Fiestas de Mañana', una novela que ya empiezo a masticar y que me pone la carne chinita, chinita (ese beso robado a Luciano).
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Sin más preámbulo (que tampoco se trata de aburrirlos) me planté a la entrada de la librería en donde se llevaría a cabo el evento y me quedé observando, al otro lado de la calle, a Miguel, que impaciente esperaba y recibía amablemente a los invitados que poco a poco comenzaban a llegar. Me vio y la expresión fue tan genuina que no pude menos que emocionarme. Y vino el abrazo de hermanos…me obsequia y firma su libro y me paso a la sala donde ya esperaban algunas decenas de personas a que comenzara la presentación.
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Ahí, entre los asistentes, me sentí realizado. Es tan padre ver que los amigos se realizan, que superan etapas y que el éxito comienza a hacerles cariños que uno termina haciendo suyos esos triunfos. Me sentí tan orgulloso y al mismo tiempo le observaba casi como quién ve a un hijo (repito, orgullo genuino) alcanzar una meta y ésta en particular es de verdad importante.



El equipo To2siano


Al rato me saluda Paco Peña (de barba blanca en la foto), que yo ya buscaba con la mirada “desdenantes” pues era obvio que no podía faltar a tal celebración. Y vinieron los autógrafos, la gente que quiere a Miguel celebraba con él, sus amigos, sus papás –imagino como se sentían-, su hermana (que se llama igual que una de las mías). Alguien se acercó a decirle que debía ser padre ver que alguien sacaba de su cartera dinero –constante y sonante- y pagar por su novela, primera muestra de éxito, y es cierto, se debe sentir fregonsísimo.

Y vinieron las fotos (y yo sin cámara, porque han de saber que con mi última adquisición, tuve el buen tino de meterme a nadar con ella en Xel-Ha) con la palomilla del extinto To2.com. Me sentí ajeno al grupo, pues sólo recordaba haber sido forista, aunque ya en el avión de regreso (vean la lentitud de pensamiento) me acordé que, aunque tal vez no nos conocíamos físicamente, yo escribía crítica de cine para ese sitio, así que bien podía considerarme parte del dream team jeje.

Reconfirmé que al buen Jacobo Bautista (lo pongo porque sé que ni entra a leerme -verlo al otro extremo de la foto, a la izquierda...lejitos de mi- jeje) le caigo mal. Ya nomás de malora, cuando vi que me evadía, lo llamé y le extendí la mano para saludarlo. Es pura vibra y sé que no me equivoco, aunque Miguel le haya preguntado abiertamente algunos meses atrás si era cierta esta sensación (algunos llamarían paranoia) mía y claro, con gente alrededor, al buen Jacobiux no le quedó de otra más que decir: Nel! Jeje…

Debo decir que me sentía fuera de cancha entre tanto intelectual jaja, encima de ello, mi compañero de oficina (que se quedó a ver el partido de Chivas en un bar a escasas cuadras de la librería) traía mi maleta, así que tuve que poner temprano –para mi mala fortuna- pies en polvorosa. Me despido de Miguel con abrazo tronador. Sé que ya no le veré en una buena temporada pues esta visita era parte de una despedida, antes de irse a vivir a España finalizando abril. Le digo que lo quiero, que lo admiro y que me da tanto gusto estar presente en este momento para él. Casi se me salen las de San Pedro y recordé que alguna vez leí en su blog decir “que me tiene ley” y créanme que tal cuál, sentí en ese instante esas palabras mientras me despedía.

Me despido también de Paco, a quien hace tiempo quiero decirle que extrañamente me siento cómodo cuando estamos en silencio (algo que no me pasa con cualquiera) y que ya siento lo conozco de muchos, muchos años; más de los que realmente son y en el fondo sé que nos seguiremos viendo, a manera de auto promesa.

Ya de regreso al hotel, coloco el libro sobre la cama. La imagen que adorna la portada (nada más y nada menos que la actriz Tilda Swinton), le da un aire elegante y a la vez, introspectivo. Era prácticamente media noche e inicio su lectura. Casi di el salto en mi cama cuando veo mi nombre (porque soy yo el David Guzmán que aparece en tus agradecimientos, ¿verdad Canito?) exactamente en la quinta hoja. Obviamente no me refiero a la dedicatoria puesta unas horas antes de puño y letra de Miguel, sino a la impresa EN el libro. “¡Dios, Dios…Miguel!, ¡¡Qué bárbaro!!...¡casi me daban ganas de salir corriendo para presumir este detallazo! con una sonrisota de oreja a oreja que ni ‘la Tigresa del Oriente’ pudo provocarme jeje…así que públicamente TE AGRADEZCO, Miguel, esa muestra más de cariño…de verdad MUCHAS GRACIAS. Y claro, de rigor al otro día (e incluso hoy al regresar a la empresa en Cancún) a mostrarle a medio mundo mi nombre en la novela: “¡órale, que padre detalle!”, me decían…todavía no lo termino de asimilar, ¡en serio!

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Ya en el aeropuerto, me aprovecho de la alta tecnología, entro a Internet y checo (del verbo contable jaja) todas las respuestas en el blog…¡Vaya, vaya…por lo visto hay más participación cuando no digo ni pío!, trataré de quedarme más veces callado jeje…así que gracias por no abandonarme aún cuando anduve ausente…ok?. Por ahí vi que afloraron personalidades secretas (saludos Sharleen), se rompió récord en mensajes de tres palabras, del repentino amor de Ben por José, de la aparición de una estrella porno mencionada entre xcapistas; constaté que Cancún y cierto ambiente es muy pequeño y se me apareció alguien muy especial que ya quisiera yo se hiciera uno de mis mejores amigos (¡hola Xico, hasta que me hiciste el honor!); a todos gracias por hacerme pasar un buen rato…y pues a ver como le hago para irles respondiendo, ténganme paciencia, ¡gulp!

Y ya para no hacerles más cansado el post (que ya más bien parece carta personal) finalizo por hoy contándoles que recibí mail de mi amigo Felipe (del DF) que me dice que ya le entró con Norma -debido a mi recomendación- a Six Feet Under, que su personaje favorito es Brenda (argumenta que le gusta por inteligente y frágil, aún con esa pose de ‘cabrona’ –sic- jeje) y hasta me da cátedra del espíritu de esa deliciosa serie; total que hoy por la mañana terminamos hablando por teléfono de estos menesteres; así que…me siento contento jaja.


Ahora tengo un nuevo problema: ¿sobre qué les escribo en el próximo post?

15 abril 2007

¡Que los abran...que los abran!


Estaré fuera por unos días, pero no puedo ausentarme sin antes felicitar a esos seres queridos que cumplieron, están cumpliendo o cumplen años en el mes de abril. A cada una de estas personas especiales en mi vida, les dejo un pequeño obsequio virtual como muestra de mi deseo de que la felicidad los embargue y muestra de que los tengo siempre presentes.

Cada uno se identificará, estoy seguro.


15 de abril ("Speak Friend and enter!" )



17 de abril



20 de abril
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¡Muchas Felicidades!

10 abril 2007

¡Que se mueran los feos!


Estos últimos días como que el concepto “belleza” ha estado muy presente en mi vida cotidiana. Pero más que la belleza en términos generales, es la ‘belleza física’ lo que me tiene pensativo.

No soy (<= y la foto de al lado lo puede constatar) un adonis, ni galán, ni nada que se le parezca. Como que nosotros los feos, por serlo, pareciera tenemos obligatoriamente que poseer alguna otra virtud: ‘carisma’, ‘bonachonez’, ‘don de gente’, ‘inteligencia’, ‘cultura general’ (o plática, que casi viene siendo lo mismo) y en el mejor de los casos, algún atributo físico que pueda desviar la atención de la cara (mejor cuerpo ó salva sea la parte). Yo estoy convencido que quién nace agraciado físicamente, tiene más posibilidades de conseguir el éxito en la tarea que emprenda que uno que no lo es, aunque esto no es una regla. Y es que como que por default pensamos (no todos, claro) que la gente guapa puede ser más limpia, más inteligente y menos maliciosa (ó delincuente) que ‘los otros’.

Toda este remolino de ideas vienen a colación porque ayer vi una película llamada ‘Niña Mala’ (Hard Candy) -algo irregular y manierista, por cierto-, que me tuvo en el hilo pues resulta que a manera de alegoría del cuento de Caperucita Roja, la chavita de aquí –menor de edad-, percibe malas intenciones de un fotógrafo con el que chatea y cuya cita para conocerse resulta en una visita a la casa del tipo y cuando menos se lo espera, zas! la niña de 14 años le voltea la jugada y éste termina siendo atormentado física y psicológicamente por una mente de verdad asombrosa y a ratos perturbada.
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Hard Candy


Todo mi aturdimiento –lo confieso- sucedió porque el tipo sonaba realmente honesto diciendo que no era pederasta, que no era delincuente, que la niña estaba actuando mal y mi sentimiento de angustia se debía a que la chamaca canijamente no le daba la mínima oportunidad al fotógrafo de poder convencerla de lo contrario, mientras éste último era sujeto (atado) de la amenaza de la chica de cortarle los balls y castrarlo. Pero ¡ah condenado director David Slade! ¡Eres astuto!... Caí en el rejuego de no creer que semejante GALÁN (el fotógrafo, personificado por el actor Patrick Wilson) fuese un cabrón que sí era culpable (sí, sí, perdonen que ya les amolé la película pero para efectos didácticos tenía que hacerlo...ok?) y todo por un rostro de galanura apantallante.

Acabé diciendo: ‘no puede ser... ¡caí en el pinche jueguito!’

Y me cae que me enoja porque ya antes Alex de la Iglesia, ese genial director español, me dió cátedra sobre este asunto con una película que se llama ‘El crimen ferpecto’, una deliciosa comedia de humor negro en la que hay una secuencia clave donde la fea mujer protagonista en un luchita cuerpo a cuerpo que se avienta con el hombre (mientras el almacén donde están arde en llamas) y antes de llegar un policía al lugar él le dice: “ya verás a quién cree culpable, si a ti por fea o a mi”, y dicho y hecho…mientras se acusan uno al otro frente al confundido policía, éste último ¡¡opta por creerle al señor!!; momento que me provocó una risa estruendosa pero también preocupante…

El Crimen Ferpecto, de Alex de la Iglesia


Hace unos días también blogueando por ahí, me encontré un video de una campaña que busca reencontrar el sentido original ó primario de la belleza y muestra a una chica, común y corriente y en cámara rápida todo lo que le hacen maquillistas, peinadores, iluminadores, fotógrafos, el photoshop y el resultado final es tan deslumbrante como hueco e ‘insípido’…la chava que aparece en el póster que todos vemos en la calle podría decirse NO EXISTE, pero es tal la necesidad de ver algo bello, que las barreras han sido sobrepasadas (excedidas, diría yo) que ya nos muestran rostros que parecen humanos, pero me cae que no lo son…



La campaña de Dove


Y es curioso, viendo un documental sobre esto que nos ocupa, había un ejercicio con un bebé de uno ó dos años de edad al que le muestran fotografías de dos personas físicamente opuestas (una mujer guapa y una que no lo era) y es impresionante ver la reacción ante el rostro bello (de ojos grandes) y la indiferencia que le daba ver el otro rostro, común y corriente…

Está claro pues, que estamos fuertemente influenciados por el cine, la televisión y pareciera que ya hasta genéticamente respondemos ante la belleza. Nuestra misma familia a veces nos disminuye con comentarios como “ay, está feito mi hijo, pero lo quiero muucho” y demás frases que a la larga no hacen más que fregar la autoestima del futuro adulto (y conste que no me estoy proyectando jaja).

Lo peor de todo es que no veo que esto vaya a cambiar… aunque existan campañas como la de Dove (video arriba), aunque los expertos de la moda empiecen a rechazar a las esqueléticas modelos que desfilan en sus pasarelas y aunque en el fondo todos lo reprobemos.

Y si regreso a responderles, es porque la profecía del título de este post y de la canción que seguramente escuchan en el Tunefeed, ¡no se cumplió! jeje ...